Está situada en la mitad del lienzo Norte amurallado y da vista a la umbría, en su ladera notamos las ruinas (basamentos) de un templo visigótico, expoliado, escarbado... violado; salió un gran medallón en una fosa y se lo llevaron a Madrid... alrededor del yacimiento aparecen muchos fragmentos de tégulas romanas y hace cuarenta años se recogieron allí mismo unas lápidas funerarias depositadas en la Escuela Taller.

Mas allá, por debajo, están las ruinas del convento franciscano de la Magdalena y do se posaron los frailes del convento de la Viciosa que fundara San Pedro de Alcántara a finales del s. XVI en Deleitosa. Se vinieron a Trujillo en 1603 recibiendo diversas ayudas del Concejo para la construcción del nuevo convento. La invasión francesa les hizo abandonar su casa para en 1820 reorganizarse en el palacio de Chaves Mendoza.

La Puerta de Coria indica el camino que partía hacia esa ciudad alto extremeña y el hecho de estar a sí nominada implica un paso importante de viajeros hacia Galicia o a los confines islámicos del Medievo que tantos años estuvieran en los altos de la Transierra Leonesa- Castellana. Esta vía queda relegada al olvido con el nacimiento del reino de Portugal y posteriormente de la diócesi placentina que revalora el viejo camino romano de la Guinea hoy N-630 y la ruta por Monfragüe desde Trujillo a Plasencia.

El camino apunta hacia el río Magasca, un par de revueltas bajando la ladera hasta los Caserones de la Magdalena, Las Huertinas y cañada adelante por empedrados medievales donde la escoba y otras hierbas voraces tapan vetusteces que descubren las ruedas de mi moto trialera hasta los Baños de la Cochina en el Magasca... pero dejemos el viejo camino de Coria y de los peregrinos a Santiago. Enseguida se llega al Magasca dejando a un lado los baños de la Cochina, milagrosas aguas que son capaces de hacer de un reumático campeón de campo a través. Al otro lado del río la finca se llama la Cañada y es recuerdo del viejo camino de Coria, bifurcándose antes de pasar el Almonte en la ruta de Túrmulus-Alconetar por el Aguijón de Pantoja y Santiago del Campo; la de Coria sigue por Monroy y Talaván para pasar el Tajo hacia Casas de Millán, he conocido las barcas y a su último barquero, se llamaba Francisco Franco.

Talaván tuvo castillo pero la fortaleza antigua estaba a medio camino de Hinojal, bajando por el regato de las Majás a su confluencia con el Tajo aun se pueden ver las ruinas sobre el lombo defendiendo otra calzada descalza en sus olvidos. Ese castillo fue un punto clave entre Monfragüe y Alconetar, del que no tengo noticias pero sus datos aguardan en algún rincón arquetípico.